La flor de Irupé, de Julieta Ledesma

En una ciudad del litoral argentino hay una peluquería, y adentro, funciona una radio. La imagen de Evita vigila la escena desde el altar ubicado en la pared del fondo. Poco a poco comprendemos que otra figura, fuera de escena, también es el eje de este relato: Irupé, la compañera que obtuvo un puesto estatal en planta permanente. Los peores sentimientos se hacen patentes. Junto a los personajes, el espacio radial, se irá modificando. Todo esto entre diálogos apasionados, cortes de pelo, cumbia, alcohol y un discurso pseudo-político en el que Evita se hace carne. 

Para indagar un poco más sobre el proceso de creación de la obra y del personaje masculino, Revista Siamesa les hizo un mini reportaje a su dramaturga y directora, Julieta Ledesma, y al actor, Santiago Fraccarolli. Ellos nos contaron cómo fue el proceso de montaje, cómo es el presente de la obra y cuáles son las proyecciones a futuro. Los dejamos con sus palabras y los invitamos a ver esta obra que se presenta todos los domingos en El Camarín de las Musas. 


JULIETA LEDESMA.

¿Cómo fue el proceso de montaje?
El proceso de montaje de la obra fue, en primera instancia, a partir del texto. Cuando empezaron los ensayos la obra ya estaba escrita. En los primeros encuentros hicimos un gran trabajo de mesa que nos llevó a poder internalizar cuáles eran las líneas de acciones dramáticas por las que transitarían los personajes. El mayor desafío era componer el mundo litoraleño que proponía la obra desde el texto. Mi propuesta como autora y directora fue que los actores se apropiaran de esos textos escritos desde el cuerpo: buscando las formas, las velocidades y ritmo de cada uno de los personajes. Fue a partir de ese momento que surgieron varias improvisaciones desde los posibles conflictos de un pequeño pueblo del Litoral. Trabajamos en conjunto con diferentes personas de la Provincia de Corrientes, practicamos sus bailes, su tonada,  y nos brindaron sus experiencias para poder terminar de apropiarnos de ese universo, que un principio parecía tan lejano. 

¿En qué fue cambiando la obra desde que se estrenó?
La obra creció en un cien por ciento desde su estreno el año pasado,  y lo sigue haciendo función tras función. Además, los actores se fueron apoderando del espacio de una manera voraz. En cada una de las funciones ofrecen algo único e irrepetible, siempre dispuestos a entregarlo todo en el escenario. Hay gente que vino a ver la obra varias veces y siempre se sorprendió por que algo estaba completamente diferente a la vez anterior. La flor del Irupé es una experiencia viva en completo movimiento e intentamos que sea única en cada función. 

¿Por qué se decidió el cambio de sala?
El cambio de sala surgió a partir del cierre de la anterior. Creíamos que esta obra tenía que estar en un espacio como El Camarín de las Musas, así que fuimos directamente y les presentamos la obra.

¿Cuáles son los planes para este año?
Nuestro principal objetivo con La flor del Irupé para 2013 es continuar con la obra varios meses más, y luego hacer gira por todo el país, arrancando por la zona del Litoral.

SANTIAGO FRACCAROLLI

Como actor ¿qué desafíos te presentó este personaje?
Creo que el gran desafío era no caer en un estereotipo burlón o previsible sino crear a éste muchacho desde la imaginación, la intuición y  la observación tomando como referencias mi propio punto de vista o mis propias vivencias de mis años de vida entrerriana, sumado a lo que el propio texto sugería en sí para recrear éste recorte de un pueblito del litoral, como principal objetivo. Julieta nos dio mucha libertad en ese sentido y al conocernos también desde hace varios años con las actrices y el grupo en general, todo sucedió de manera divertida, natural y fluida.

Lolito tiene una fuerte caracterización externa, y si bien es una comedia y la comicidad está presente, también se percibe algo de esta vida trágica y solitaria en la concepción interior de su piel. La densidad de la obra debía estar también en el grosor de los personajes, y si bien hay una línea grotesca y desfachatada en la construcción de los mismos, son criaturas que padecen, sufren y viven todo a flor de piel.

¿Cómo preparás o pensás un personaje?
Como cualquier actor, tomando características de la vida real o imaginaria, a través de la intuición, el recuerdo, la imaginación o la observación de sí mismo y de los demás. Creo que la clave es no perder tú yo interior. Lolito es un poco yo mismo también.

En el caso de La flor del Irupé hubo un proceso interesante de investigación, fuimos varias veces a la casa de la provincia de Corrientes, tomamos clases de chamamé, charlamos, tomamos mucho mate y tuvimos encuentros muy divertidos con gente del Litoral de nuestro país.

El primer paso era entender el personaje internamente, luego hubo mucha espontaneidad durante el proceso de ensayos donde apareció por ejemplo, esta forma de hablar que remite directamente a mi infancia litoraleña y explícitamente a la manera de hablar de uno de mis hermanos ligado fuertemente al mundo del campo.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Hay varios proyectos con éste grupo y me interesa seguir investigando en esa dirección, más allá de las cosas que pueden ir apareciendo. En principio, ya estamos armando el equipo para la obra que sigue para el 2014.
Por otro lado, una película en pre-producción,  ahora preparando una miniserie web que promete, también la vuelta de un programa de humor que hice hace algunos años. Sigo haciendo comerciales cuando aparecen…a pesar de todo el teatro sigue siendo mi lugar de investigación y goce absoluto.

¿Por qué la gente debería ver “La flor del Irupé”?
Creo que la obra es un poco un espejo de lo que somos y eso es interesante, ver para vernos.

Seres extraños (la que se da vuelta, el vividor, la facha de derecha) que miran siempre lo que tiene o logra el otro, con envidia, resentimiento u odio, porque en definitiva, se miran siempre su propio ombligo. Estereotipos reconocibles de nuestra argentinidad que pueden simpatizar, molestar, indignar, emocionar, entristecer, identificarnos…o todo junto.

Pero ésta obra es eso y mucho más. El mundo del chisme y el tiempo que atraviesa los días con menor velocidad. El poder de los medios de comunicación y la difamación injustificada. La discriminación y la división de clase según color de piel, o ubicación geográfica, dentro del mismo territorio. Los símbolos patrios que sobreviven al paso del tiempo y el famoso “de qué lado estás”, exigiéndole al otro una explicación que a veces ni uno mismo puede dar. El interior de nuestro país, que es la mayoría de nuestra nación. Nuestra castigada y amada Argentina que resiste a pesar de todo. El amor, el odio, el resentimiento y la sexualidad. Un poco de Almodóvar, un poco de Puig, un poco de Gasalla y todo eso junto. 

Por eso los invito a ver La flor del Irupé. Los esperamos!


Funciones: domingos 19:30 hs.
El Camarín de las Musas: Mario Bravo 960 -CABA-
Reservas: 4862-0655 - www.elcamarindelasmusas.com
Localidades: $ 70 jubiladoas y est. universitarios $ 50.

Ficha técnico-artística.

Dramaturgia: Julieta Ledesma
Actúan: Marisa Aguilera, Santiago Fraccarolli, Fernanda Penas
Vestuario: Ezequiel Galeano
Escenografía: Pablo Calmet, Mariana Del Gener
Iluminación: Sandra Grossi
Música: Nicolas Bari, Matias Niebur
Asistencia de dirección: Lucila Ianigro
Prensa: María Sureda
Producción ejecutiva: Dolores Montaño
Dirección: Julieta Ledesma

Dirección:

Ariana Pérez Artaso

Equipo de redacción:
Marilyn Botta
Carmela Marrero
Guido Maltz

Diseño y moderación:
Pablo Hernán Rodríguez Zivic

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